El curioso día de las votaciones en EE.UU.

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 3 de noviembre y primer martes después del primer lunes de noviembre, se celebraron las elecciones presidenciales en Estados Unidos en siete ocasiones. Hoy, es la octava.


El presidente FDR, sentado, firma un documento mientras unos caballeros le observan.
Nadie ha sido tantos años presidente de EE.UU. como FDR. Foto Creative Commons.

Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.



En EE.UU. el primer martes después del primer lunes de noviembre es la fecha fija para las elecciones. Y no solo las presidenciales sino también para elegir a congresistas, senadores, gobernadores y otros cargos públicos.


Pero, ¿por qué se eligió esa fecha, el primer martes? La razón es simple. Cuando se adoptó esa ley, EE.UU. era una sociedad eminentemente rural. Por lo tanto, para favorecer los desplazamientos a los colegios electorales las elecciones no podían celebrarse en meses en los que se sembraba o recolectaba la cosecha, por eso se descartaron los meses de primavera, verano y de principios de otoño.


También debían descartarse los meses de invierno, por las extremas temperaturas en parte del país, dificultaban los desplazamientos.

Así que se eligió a principios de noviembre porque ni se sembraba ni se recolectaba ni había llegado el crudo invierno.


¿Y por qué un martes? Por exclusión. Los domingos era imposible, porque los votantes estarían en los servicios religiosos de sus congregaciones. Y los miércoles también era mal día porque solía ser la fecha en la que se celebraban los mercados agrarios. Y así, el martes pareció una buena opción.


Y así las elecciones en EE.UU. caen siempre el primer martes después del primer lunes de noviembre, esto es, entre el 2 y el día 8.


Y por esa regla, hoy se celebran elecciones en EE.UU. Históricamente siete presidentes ganaron la presidencia tal día como hoy, 3 de noviembre.


El primero fue John Adams, en 1796. Fue uno de los Padres Fundadores del país, esto es, uno de los líderes de las colonias norteamericanas durante la Guerra de Independencia de Gran Bretaña.

A Adams se le recuerda por su papel como abogado defensor de soldados ingleses acusados de la infame Masacre de Boston. También, por ser el padre del también presidente Quincy Adams, por ser el único candidato que ganó como miembro del Partido Federalista y por ser el primer mandatario en residir en la Casa Blanca. Y, además, por una curiosidad sobre la fecha de su muerte.


Adams, el segundo presidente de EE.UU., murió el 4 de julio de 1826. Exactamente el día que el país que contribuyó a crear cumplió 50 años. Y más curioso todavía, ese mismo día, unas horas antes, falleció Thomas Jefferson, el presidente que sucedió a Adams en la Casa Blanca y, al igual que Adams, uno de los Padres Fundadores.


El siguiente presidente que ganar las elecciones un 3 de noviembre fue Ulysses S. Grant. Antes de ejercer como político, Grant fue militar, y uno de los grandes. Fue el general al mando del Ejército de la Unión que derrotó a los confederados durante la Guerra de Secesión.


A Grant se le recuerda por sus problemas de alcoholismo, por presidir sobre una administración plagada por la corrupción, aunque él personalmente era una persona honesta, y por crear Yellowstone, el primer parque nacional del país..


Y, por supuesto, por el error en su nombre. Cuando nació, se le inscribió como Hiram Ulysses Grant, habiendo sus padres elegido el Ulysses después de haber extraído de un sombrero una papeleta con ese nombre.


Pero ya de adulto, cuando solicitó una plaza para la academia militar de West Point el congresista que le escribió la carta de recomendación se equivocó. Omitió el Hiram y añadió una S seguida por un punto. Nunca nadie supo qué significaba esa S. Ni nadie, ni siquiera el propio interesado, fue capaz de corregir el error. Y así se quedó: Ulysses S. Grant.


El siguiente presidente elegido un 3 de noviembre fue William McKinley, en 1896. Mckinley es recordado porque durante su presidencia sucedió la Guerra contra España, que acabó con el imperio español de ultramar. Desde entonces Puerto Rico y Guam son territorios estadounidenses.

También bajo su presidencia, EE.UU. anexionó el archipiélago de Hawaii, hoy el estado número 50.

Y, finalmente, es recordado por ser uno de los 4 presidentes asesinados durante su mandato. En septiembre de 1901 un anarquista de origen polaco le disparó dos tiros. Falleció una semana más tarde víctima de una gangrena causada por una de las balas.


El siguiente presidente en ganar un 3 de noviembre fue William Taft, recordado por articular la denominada Diplomacia del dólar para intervenir en Latinoamérica, por instaurar la tradición de un baile el día de la inauguración de un nuevo presidente y por ordenar plantar 2.000 cerezos a las orillas del río Potomac. Fueron un regalo de Japón y cuando florecen son todo un espectáculo.


En 1936 el turno fue para Franklin Delano Roosevelt, que ganó su segundas elecciones con el mayor margen de la historia de EE.UU. Roosevelt presidió durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Es recordado por promover el New Deal que creó, entre otros programas, el de la Seguridad Social y por mantener la presidencia por más años que ningún otro presidente: 12.

Hoy no sería posible porque la enmienda 22 de la Constitución limita los mandatos a dos elecciones por un total de ocho años.


Con 39 años, Roosevelt contrajo poliomielitis. Desde entonces utilizó una silla de ruedas especial, construida a partir de una silla de salón y con ruedas similares a las de una bicicleta. Cuando aparecía en público caminaba apoyado en un bastón y en una persona de su confianza. El Servicio Secreto se encargaba de evitar que le tomaran fotos caminando.


El siguiente presidente en ser elegido un 3 de noviembre fue Lyndon Johnson en 1964. Fue la primera y única vez que ganó los comicios, pero ya era presidente: un año antes había sustituido al asesinado John Kennedy.


Además de por su carácter áspero, el texano Johnson es recordado porque durante su presidencia se aprobó la Ley de Derechos Civiles que ilegalizó la discriminación por razones de raza, sexo, religión y origen nacional. También prohibió los requisitos previos para registrarse para votar y la segregación racial en las escuelas y en los lugares públicos.


Johnson también es recordado por la escalada de la intervención militar en Vietnam y, en el frente doméstico, por la política de la Gran Sociedad, que llevó a la expansión de programas de servicios públicos, sociales y culturales.

Su presidencia coincidió con revueltas en las calles y un aumento notable de los crímenes violentos. También, con los magnicidios de Martin Luther King, Robert Kennedy y Malcolm X.


Y finalmente, el último presidente elegido un 3 de noviembre, hasta el día de hoy, fue Bill Clinton. Corría el año 1992. Su campaña electoral se hizo famosa por el lema “es la economía, estúpido”.


Clinton fue presidente durante 8 años de los que se recuerda su fracaso de reforma del sistema sanitario, que fue el segundo presidente de su país en sufrir un proceso de destitución, que no salió adelante, y, por supuesto, por el escándalo Lewisnky, por su relación íntima con una becaria.

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Otros 3 de noviembre también sucedieron los siguientes eventos:


  • En 1762, España adquirió el territorio de Louisiana.

  • En 1853 se fundó el Faro de Vigo, el periódico decano de la prensa española. Se ha publicado sin interrupción desde esa fecha.

  • En 1903, Colombia concede la independencia a Panamá y 25 años más tarde, Turquía abandona el alfabeto árabe por el latino. En 1957 la Unión Soviética envía el Sputnik 2 al espacio, con la perra Laika a bordo y a una muerte segura. Fue el primer animal en el espacio.


Acabamos el programa de hoy con una cita de Franklin D. Roosevelt:


“Cuando llegues al final de la cuerda, átale un nudo y sigue”.


Este episodio ha sido producido por el equipo de Audire Podcast, esto es, María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto. Mañana será otro día.