• María Luz Rodríguez

El palacio más grande de Europa

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 1 de diciembre pero de hace 256 años, el rey Carlos III se convirtió en el primer morador del Palacio Real de Madrid, el más grande de Europa Occidental, casi doblando en superficie a Buckingham Palace.


Entre sus interminables paredes alberga huellas que reflejan los gustos y manías de sus residentes y auténticos tesoros únicos que se pueden visitar, conocer, ver, oler...e incluso escuchar.



Fachada del Palacio Real de Madrid.
Palacio Real de Madrid. Foto Creative Commons.

Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.

La construcción de un gran palacio real en Madrid en el siglo xviii fue la consecuencia de un devastador incendio: el que en la madrugada de Nochebuena en 1734 destruyó el Alcázar, hasta entonces residencia de la familia real en la capital.


Er necesario construir un nuevo palacio. Para levantarlo se eligió precisamente el terreno que había ocupado el alcázar y se aprovecharon parte de sus cimientos.


Su construcción se alargó durante tres décadas, tres reinados, y cuatro arquitectos: Juvara, Sachetti, Ventura Rodríguez y Sabatini.


Cuando se acabó, el resultado fue una gran mole de 135.000 metros cuadrados, divididos en 3.418 habitaciones. El estilo resultante fue el de un barroco que ya avanzaba hacia el neoclasicismo, incorporando versiones francesas, españolas e italianas de esos estilos.


Y toda esa mole era de piedra. Precisamente se había elegido ese material para evitar otro incendio como el que había devorado al alcázar. Pero su elección tuvo una consecuencia no buscada: Era un lugar frío. En realidad, como estar en un frigorífico. Y esta ha sido la gran queja de todos los que han habitado en Palacio.


Pero a pesar de ser un edificio de piedra, es un edificio vivo. A lo largo de sus más de dos siglos de historia, ha habido notables cambios estructurales, estéticos e incluso de uso.

Los Jardines de Sabatini son, quizá, el ejemplo más conocido de cambio estructural.


Se comenzaron a construir durante la II República y se acabaron después de la Guerra Civil en lo que originalmente eran las caballerizas de Palacio. Hoy es uno de los lugares más espectaculares de Madrid para disfrutar del anochecer.


Y una modificación estética que llama la atención es la de las estatuas. Después de varios debates sobre cómo decorar las fachadas, Fernando VI decidió que se colocaran estatuas representando a reyes de la monarquía española, la castellana, la aragonesa y la navarra.


También se incluiría a los reyes inca y azteca Atahualpa y Moctezuma, a dos monarcas portugueses, emperadores romanos y a los santos patronos de España San Millán de la Cogolla y el apóstol Santiago. Además, se dejaría espacio para los monarcas venideros. Y así se empezó a hacer. Según las estatuas se iban acabando, así se iban colocando.


Sin embargo, al siguiente rey en ocupar el trono – esto es, Carlos III– no le gustó la idea y ordenó retirar las estatuas. Con una excepción: se mantuvieron las de los emperadores romanos.

Y mientras que algunas de las estatuas retiradas se repartieron por diferentes ciudades españolas, otras se guardaron en la bóveda del palacio. Y de allí volvieron en 1970, cuando comenzaron a colocarse de nuevo en Palacio.


Curiosamente, algunas están colocadas en la base equivocada y, por lo tanto, con el nombre incorrecto. Por ejemplo, están confundidos dos reyes godos, el rey Alarico reposa sobre el nombre de Leovigildo y Felipe III también se confunde con otro godo, en este caso Recesvinto. Y así hay unas cuantas más.


Y a lo largo de la historia, también cambió su uso. Por ejemplo, durante todo el siglo xix era costumbre que los Jueves Santos los Reyes lavasen los pies a 12 pobres en el Salón de Columnas y a continuación les dieran de comer. Sin embargo, a principios del siglo XX esa práctica mutó por la de donar 150 pesetas a cada mendigo y entregarles una cesta de comida.


También cambió la frecuencia con la que los reyes residieron en el Palacio Real. Lo cierto es que unos preferían pasar grandes temporadas en el Palacio de la Granja, en Segovia, y otros, como Isabel II, en el de Aranjuez. Pero los que disfrutaban de la caza y de la naturaleza, preferían pasar grandes temporadas en El Pardo, a las afueras de la capital.


Y como es bien sabido los actuales Reyes, Felipe y Letizia, no residen en el Palacio Real. De hecho, el último Jefe del Estado español en utilizar el Palacio Real de Madrid como su residencia fue el Presidente de la II república Manuel Azaña.


Hoy el Palacio Real es parte de Patrimonio Nacional y puede visitarse cuando no está siendo utilizado para actos oficiales relacionados con Casa Real, como son las cenas o recepciones de Estado.


En el Palacio destacan numerosas obras de Velázquez, Caravaggio, Tiépolo, Mengs y Goya. Pero cualquier visita debería incluir el Gran Salón de las Columnas, donde tradicionalmente se ponen las capillas ardientes y donde se firmó el Acta de Adhesión a la Comunidad Económica Europea y abdicó Juan Carlos I.


También el Salón Gasparini, extravagantemente decorado y donde era costumbre que los reyes se vistieran en presencia de la corte. Sin olvidarnos del Comedor de Gala, que se utiliza actualmente y tiene espacio para 200 comensales. También las estancias privadas de los monarcas con sus dormitorios y salitas de té, la biblioteca, con más de 300 mil obras impresas y la botica.


Pero también se puede asistir a eventos, como el Relevo Solemne de la guarda de palacio, que se hace tal y como se hacía en tiempos de Alfonso XII. Y también hay cabida para asistir al placer sensorial que suponen los conciertos con instrumentos del Palacio, en especial los de la colección única en el mundo conocida como los Stradivarius Palatinos.


Esta colección está compuesta por un violonchelo no decorado y por el Cuarteto Real. Esto es dos violines, un violonchelo y una viola decorados. Todos ellos creados por las manos del genial Antonio Stradivarius.


Los Stradivarius Palatinos es una colección única pero incompleta. Durante la retirada de las tropas napoleónicas y el expolio y saqueo que las acompañó, desaparecieron del Palacio Real dos violas decoradas de Stradivarius. A una se le perdió el rastro. Pero a la otra pronto se la ubicó en Londres. Y allí estuvo durante casi siglo y medio hasta que en 1951 salió a subasta. El gobierno español pagó $35.000 dólares de los de aquella época y la viola regresó.


Y tú, si quieres, puedes maravillarte escuchándola.


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Y tal día como hoy, 1 de diciembre, también sucedieron los siguientes eventos:


En 1640, Portugal se independiza definitivamente de España, después de 60 años bajo el control de los Austrias. En 1887 se publica la primera aventura de Sherlock Holmes, en 1913 la compañía automovilística Ford creó la primera línea de ensamblaje y en 1955 Rosa Parks fue arrestada en Montgomery, Alabama, por negarse a ceder su asiento en el autobús a un blanco. Este es uno de los eventos culmen en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.


Y en España en 1899 tuvo lugar en Barcelona la primera carrera de coches del país y en 2002, unos 200 mil manifestantes protestaron en Santiago de Compostela contra la gestión del desastre provocado por el hundimiento del petrolero Prestige frente a las costas gallegas.


Para los interesados en saber qué sucedió en 1764, el año en el que Carlos III se mudó al Palacio Real, destacamos que se fundó la Academia de Artillería de Segovia. Es la academia militar en activo más antigua del mundo. Allí tuvo lugar el último acto oficial como rey de Juan Carlos I, con ocasión del 250 aniversario de la academia.


Y terminamos el programa de hoy con una cita de la escritora victoriana Mary Ann Evans, más conocida por su nombre artístico de George Eliot.


"Dios da habilidad, pero no sin la mano del hombre. No podría hacer un violín de Antonio Stradivarius sin Antonio".


Calendario de Historias es una producción de AudirePodcast, esto es, María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto. Mañana será otro día.