• María Luz Rodríguez

España se hace católica

Updated: Apr 16


Tal día como hoy, 13 de enero, pero del año 587, Recaredo ––rey godo del reino de Toledo-–abjuró del arrianismo y se convirtió al catolicismo, que era la religión que profesaban la mayoría de sus súbditos hispanorromanos.


Le siguieron los miembros de la nobleza goda y los obispos que hasta entonces habían profesado el arrianismo.


Dos años más tarde, en el III Concilio de Toledo, se formalizó esta conversión. A partir de ahí el catolicismo fue la religión oficial del reino visigodo.


Corona de tesoro visigótico.
Este tesoro regresó a España en un trueque. Foto de Creative Commons.

Hola soy Ana Nieto, y les doy la bienvenida a Calendario de Historias un podcast con el que durante cinco días a la semana les invitamos a un recorrido por la historia, por sus personajes y por lo que queda de ella hoy.


Los visigodos eran uno de los numerosos pueblos germánicos que a partir del año 376 invadieron los territorios del imperio romano.

El viaje de los visigodos hacia lo que hoy es España fue lento y con numerosas paradas. En el año 410, con Alarico I al frente, saquearon Roma. De allí se dirigieron, lentamente, hacia lo que hoy conocemos como Toulouse, en el sur de Francia, desde donde controlaban un territorio que abarcaba la Hispania romana.


Esta situación sufrió un vuelco en el año 507, cuando los francos los derrotaron y los expulsaron al sur de los Pirineos.

Pero los visigodos no eran las únicas tribus llegadas recientemente a la Península ibérica. Estaban los alanos, un pueblo de origen iraniano y que después de ser derrotados por los hunos se habían dividido en varios grupos.


Algunos de ellos se unieron a las tribus germánicas en sus avances sobre las fronteras del imperio romano. A principios del siglo V ya estaban en la Lusitania y en la circunscripción territorial romana conocida como la Cartaginense.

También hay que mencionar a los vándalos, conocidos por su violencia y con origen en las zonas bálticas de lo que hoy es Polonia y Alemania. A principios del siglo V se asentaron durante dos décadas en el valle del Guadalquivir. Después, cruzaron el estrecho de Gibraltar hacia el norte de Africa.


También estaban los suevos, que se asentaron en el noroeste peninsular y formaron el reino de Gallaecia, con capital en lo que hoy es la ciudad portuguesa de Braga.

Y, por supuesto, también estaban poblaciones nativas. Algunas de ellas, particularmente vascones, cántabros y astures, se opusieron como pudieron al control por parte de estas nuevas tribus germánicas invasoras.

Así las cosas, los visigodos solo acabaron dominando la península ibérica a finales del siglo VII.

Cuando en el año 507, después de la derrota frente a los francos, los visigodos se vieron forzados a dejar Toulouse, eligieron Toledo como su nueva capital.


Se encontraron con varios problemas. Para empezar, eran un grupo de entre 80.000 y 300.000 personas, incluidos niños, mujeres y ancianos. Un número muy pequeño para imponerse a aproximadamente 4 millones de hispanorromanos. Esta diferencia numérica complicaba gobernar.

Uno de los grandes escollos para la administración del territorio y sus gentes estribaba en las diferencias legales entre los nuevos gobernantes y los gobernados. En un principio se intentó resolver aplicando diferentes leyes a hispanorromanos y a visigodos.


Pero esto llegó a su fin bajo con Recesvinto, a mediados del siglo vii. Durante su reinado se promulgó el Liber Iudiciorum, que derogó las leyes anteriores e impuso la misma ley para visigodos e hispanorromanos.


Otro de los grandes problemas era la cuestión religiosa. En la península ibérica el cristianismo entró en fechas muy tempranas, posiblemente en el siglo I y ya con certeza en el siglo II.

Cuando los visigodos llegaron a la península ibérica, la mayoría de la población nativa seguía el cristianismo de la iglesia católica.

En cambio, los visigodos llevaban varias décadas practicando la herejía conocida como arrianismo.

El arrianismo tenía como su elemento principal desafiar el principio de la Trinidad. Esto es, no creían que Dios Padre, Dios Hijo y el Espíritu Santo eran la misma esencia, sin principio ni fin.

Esta diferencia en la forma de interpretar un elemento básico del cristianismo causó numerosas fricciones.

Sería la conversión de Recaredo, tal día como hoy de hace 1434 la que puso fin a la divergencia religiosa. Los conquistadores habían aceptado la religión de los conquistados.

Quedó fuera de esta unidad religiosa la minoría judía, que sufrió importantes persecuciones a manos de los visigodos.

El reino visigodo llegó a su fin en el año 711. Ese verano, don Rodrigo, el último rey visigodo, fue derrotado en la batalla de Guadalete, cerca de Arcos de la Frontera.


Cayó frente a Táriq ibn Ziyad, representante del califato omeya de Damasco. Táriq había cruzado el estrecho de gibraltar meses antes desde el norte de áfrica al frente de unos 7.000 bereberes. A ellos se unieron, en olas sucesivas otros 3.000 o 5.000 soldados, la mayoría bereber pero ya con una importante presencia árabe.

¿Y qué queda del reino visigodo?


Además de las listas de reyes godos con nombres tan improbables como Sigérico, Turismundo o Sisebuto queda una importante presencia artística. Por ejemplo, la de San Pedro de la Nave, en Zamora, San Juan de Baños en Palencia o la de Santa Comba de Bande, en Ourense.


Y quedan las maravillosas joyas de orfebrería, como las que se encontraron a mediados del siglo xix en una huerta de un pueblo toledano y que se conocen como el Tesoro de Guarrazar.

Entre lo más maravilloso de ese descubrimiento se encuentra la corona votiva de Recesvinto, que hoy se puede ver y admirar en el Museo Arqueológico Nacional de España, en Madrid.


En esa misma huerta se encontró la corona votiva de Suintila, de oro, perlas y zafiros y que se identificaba porque de ella pendían unas letras que, al leerlas, revelaban la frase Suinthilanus Rex Offeret.


Pero la madrugada del 5 de abril de 1921, esa corona desapareció de la armería del Palacio Real de Madrid. Había llegado allí por donación a la reina Isabel II el siglo anterior.

En apenas tres meses hará un siglo de su desaparición. Nunca se ha encontrado y su desaparición sigue siendo un misterio.

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Otros 13 de enero pasaron a la historia por los siguientes eventos:


En 1129 se reconoció oficialmente a la Orden del Temple, es decir, a los caballeros templarios. Había sido fundada en la década anterior por un grupo de nueve caballeros franceses que habían participado en la primera cruzada.


Durante dos siglos, fueron una de las órdenes militares más poderosas de la cristiandad. Su historia llegó a un fin rápido y trágico en 1312 con su disolución por orden del Papa.

En 1435, el papa Eugenio IV prohibe en una bula la esclavitud de los habitantes originarios de las islas Canarias, conocidos como guanches. Eso sí, para que aplicase la bula se exigía que se convirtieran al cristianismo.


En 1914, México, en plena Revolución, suspendió pagos.Y en 2006, en Acassuso, provincia de Buenos Aires, se produce el considerado “robo del siglo”. 6 ladrones con armas de juguete entraron en una sucursal bancaria, llevándose 19 millones de dólares.

En cuando al año 587, cuando Recaredo se convirtió al catolicismo, no encontramos hechos que hayan llamado especialmente nuestra atención. Sin embargo, sí que queremos recordar uno que sucedió ese año, pero de diferente era.


En el 587 antes de Cristo y tras un largo asedio, el rey babilónico Nabucodonosor destruyó el primer templo de Jerusalem ese año o al siguiente, no hay unanimidad en este punto. Esto dio lugar a sucesivas deportaciones de judíos a Babilonia.


Sería ya el año 539 antes de Cristo cuando el rey persa Ciro el Grande permitió a los judíos regresar a su tierra.

Y terminamos hoy con una cita de Napoleón Bonaparte

“La historia es la versión de eventos del pasado sobre los que la gente ha decidido estar de acuerdo”.

Esto ha sido el calendario de historias por hoy que hemos hecho Maria Luz Rodrigues y yo, Ana Nieto. Cuéntenos, si quiere contactarnos para señalar una fecha en el calendario, díganoslo. Estamos en audire@audirepodcast.com

Nos despedimos por hoy pero nos oímos mañana porque mañana será otro día