• María Luz Rodríguez

Las aventuras de el Museo de El Prado

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 19 de noviembre, pero de hace 201 años, se inauguró en Madrid el Museo Real de Pinturas, con 311 cuadros procedentes de la Colección Real. Todos ellos tenían una particularidad: no contenían desnudos.


Por primera se abría al público una de las colecciones pictóricas más importantes del mundo.


Sin embargo, eso no significó que cualquiera pudiera disfrutarlas. Todo lo contrario. Se impusieron restricciones de horario: solo los miércoles entre las 9 y las 2. Y también de clase: para franquear la puerta se exigía la presentación de una autorización o de una recomendación firmada por alguna personalidad de la corte.


Y así abrió sus puertas la pinacoteca que hoy conocemos como el Museo del Prado.


Fachada del Museo de El Prado en Madrid.
Museo de El Prado. Foto Creative Commons.

Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.



La idea de crear un museo para acoger los grandes cuadros de la colección real se había planteado décadas, pero nunca se había concretado. Habría que esperar al fin de las guerras napoleónicas y a la instauración como monarca de Fernando VII para por fin convertir la idea en realidad.


Una de las grandes impulsoras fue la reina consorte, la jovencísima Isabel de Braganza. El lugar elegido para albergar la pinacoteca, después de darle muchas vueltas, fue un edificio que se iba a convertir en el Museo de las Ciencias Naturales.


El edificio se hallaba en mal estado y fue necesario reparar paredes y techos. Cuando por fin acaban las obras y se inaugura el Museo Real de Pinturas en 1819, falta la propulsora del proyecto, la reina había muerto el año anterior durante un terrible parto.


Aunque era un museo abierto al público –aunque de forma restringida, seguía siendo propiedad privada de la Casa Real.


Durante los años siguientes se fueron acondicionando más salas y llegaron al edificio más cuadros procedentes de colecciones reales. Es por esto que el museo nació con obras que reflejaban los gustos de los monarcas españoles de los tres siglos precedentes.


Esto llevó a una abundante presencia de pintores favoritos de los reyes, como Tiziano, Rubens, Bosch, El Greco y por supuesto, Velázquez y Goya y también una gran presencia de cuadros de temáticas acorde a los gustos en la corte española como eran los motivos religiosos o los mitológicos.


Pero por otro lado, esto tuvo como consecuencia que brillaban por su ausencia los pintores o escuelas que no gustaban a la realeza, como era el caso de la de los Primitivos Italianos.


Incluso se dan ausencias más llamativas, como el caso de la falta de cuadros de grandes maestros como Vermeer o Frans Hals. En este caso, la razón son consideraciones políticas. Después de las guerras de Flandes nadie en la Casa Real quería cuadros de holandeses del siglo xvii.


Ya llevaba el Museo medio siglo abierto cuando se produjeron dos hechos que cambiaron la pinacoteca.


Primero, en 1869 la revolución conocida como La Gloriosa puso fin al reinado de Isabel II. Una de sus consecuencias fue la nacionalización de la Colección Real. Todas sus pinturas pasaron a ser patrimonio de todos los españoles.


El otro gran evento sucedió 4 años más tarde, cuando se disolvió el Museo de la Trinidad y su inmensa colección que procedía de monasterios desamortizados de toda España pasó al Prado.


A partir de ahí, el Museo, desde 1920 se llamó El Prado, continuó incrementando sus fondos, básicamente por donación y compra, incluso en tiempos modernos por crowdfunding. Este fue el caso de Retrato de niña con paloma Simón Vouet por el que se pagaron 200 mil euros.


En la actualidad, el museo cuenta con más de 8.000 pinturas, de las que menos de un 20 por ciento están expuestas. También cuenta con mapas, armas, medallas, monedas, grabados y casi 1.000 esculturas.


Y de todo ese arte excepcional, 361 pinturas vivieron su odisea particular durante la Guerra Civil. Vivieron un viaje de casi tres años que las llevó de Madrid a Valencia, de allí a Girona para finalmente llegar a la ciudad suiza de Ginebra.


La historia resumida fue así: Durante la Guerra Civil, la Junta de Incautación y Protección de Patrimonio Artístico recibió el encargo de trasladar a Valencia, sede del gobierno republicano, las principales obras maestras que se encontraban en Madrid y alrededores y que podían estar en riesgo de daño durante la contienda. Se temía, especialmente, a la aviación alemana.


Y así se decidió trasladar unas 2000 obras, de las que 361 procedían del Prado. Se las empaquetó y aseguró dentro de cajas para amortiguar los golpes del transporte a bordo de camiones militares.


El gran obstáculo en la ruta resultó ser la estructura metálica del puente entre Arganda y Rivas-Vaciamadrid: no tenía suficiente altura para los camiones con cuadros de grandes dimensiones.


Y así, la noche del 10 de diciembre de 1936, no quedó otra alternativa que bajar de un camión, a oscuras, a Las Meninas de Velázquez. Y pasar el inmenso cuadro de 3,18 metros por 2,76, a pulso y sobre rodillos de un lado del río al otro.. Milagrosamente, no se produjeron daños.


Sin embargo, no corrieron la misma suerte dos cuadros de Goya: El Dos de Mayo, también conocido como El levantamiento de los Mamelucos y Los fusilamientos del Tres de Mayo.

Cuando el gobierno de la república dejó Valencia, las pinturas también y se llevaron a Cataluña. En este tramo, el camión que transportaba esos cuadros se estrelló en Benicarló contra una casa y el balcón les cayó encima. Esta vez sí hubo daños.


Una vez en Cataluña, las obras se depositaron en distintos lugares, entre ellos una mina de talco a más de 250 m. bajo tierra.


Finalmente, el gobierno de la república alcanzó un acuerdo con la Sociedad de Naciones y se las entregó en depósito. Pero primero el gobierno debía llevarlas hasta la frontera francesa. Una vez allí, se movieron en camiones hasta Perpignan y después en tren hasta Suiza. Los gastos corrieron a cuenta de un Comité Internacional formado por museos de Francia, Inglaterra, Bélgica, Estados Unidos, Suiza y Holanda.


Y una vez en Suiza se montó una gran exhibición a la que asistieron más de 400 mil personas


Era ya septiembre de 1939, cinco meses después de que acabara la guerra, cuando las obras inician su retorno a España.


Viajan en tren. Se mueven lento, solo de noche y con las luces apagadas. En Europa acababa de estallar la II Guerra Mundial y los cuadros se movían, otra vez, escapando de la aviación alemana.


Las Meninas nunca volvieron a salir de El Prado. Nunca se prestan. Y de Velázquez nunca puede haber más de siete cuadros en préstamo al mismo tiempo fuera del Museo.


¿Y quiénes son los más viajeros? Pues los goyas. Su autorretrato es el cuadro más prestado por el Prado. Aunque las dos majas también han resultado ser grandes viajeras, la vestida más que la desnuda.


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Tal día como hoy 19 de noviembre también sucedieron los siguientes eventos:


  • En 1274 los mongoles llegan a Japón, pero su invasión resulta ser un desastre.

  • En 1493, durante su segundo viaje, Cristóbal Colón llega a Puerto Rico.

  • Y en 1837 se inaugura el primer ferrocarril de España. Fue el Habana-Guines en la provincia de Ultramar de Cuba.

Para los interesados en saber qué pasó en 1819, año de la inauguración de El Prado destacamos que se firmó el Tratado Adams-Onís por el que España cede Florida a Estados Unidos y el Savannah se convirtió el primer barco a vapor en cruzar el Atlántico. La travesía duró un mes menos 1 día.


Y terminamos el programa de hoy con una cita del crítico de arte Robert Hughes:


“Goya es un hombre que entiende que el arte es un medio a través del cual llegas a conocer y a decir la verdad”.


Y esto ha sido todo por hoy. Calendario de Historias es una producción de Audire Podcasts, esto es, María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto. Mañana será otro día, y si les gustan estos programas les pedimos un favor: recomiéndenos y señale las estrellas o corazones de su aplicación. Es algo que nos ayuda a llegar a más personas y se los agradecemos.