• María Luz Rodríguez

Los nombres de los españoles a través de la historia

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 4 de enero, pero del año 1977 las cortes aprobaron una ley que permitió a los españoles inscribir a sus hijos en el registro civil con nombres en cualquiera de las lenguas vernáculas del país.


Además, se autorizó a cambiar el nombre de pila por su equivalente en cualquiera de esas lenguas.


Cuadro de un bautismo en el que un obispo bautiza a un niño sostenido por un ángel.
Bautismo. Creative Commons.

Hola soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias un podcast con el que de lunes a viernes les proponemos repasar la historia, recordar a sus personajes y ver qué nos queda de ello.


Los padres siempre han elegido con mimo el nombre de sus hijos. Y en esa elección ha pesado la tradición familiar, la ley y las modas del momento y del lugar.

Cómo la moda del momento afecta a los nombres ya se observó en la Alta Edad Media, periodo marcado por la Reconquista. Los siglos xi y xii fueron tiempos en los que Rodrigo, Pelayo, Urraca o Blanca gozaron del favor de los padres.

Nombres de origen visigodo, que recordaban al mundo anterior a la invasión musulmana, o nombres de héroes y reinas, los influencers del momento.

Ya en el siglo xiii se notó una mayor influencia del santoral. Pero no sería hasta el Concilio de Trento en el siglo xvi y el inicio de la contrarreforma cuando en España se dispararon los nombres de mujer con distintas advocaciones de la Virgen. También comenzó el uso de Jesús como nombre de pila, hasta entonces, una rareza

Y durante siglos el grueso de los nombres españoles estuvieron ligados al catolicismo. Esto cambiaría con la Segunda República. Una norma de 1932 permitió inscribir hasta tres nombres.

Podían estar en castellano o en cualquiera de las lenguas vernáculas.

También se admitieron nombres abstractos, como Alma, o conceptos, como Libertad o Fraternidad. Incluso geográficos como montañas, ríos o astros. También se admitieron los de nuevas flores, como Violeta y los de origen extranjero. Hubo casos de niños Lenin y Stalin.

Por otro lado, estaba prohibido el uso de apellidos o de seudónimos como nombres, aunque sí se inscribió alguna que otra Pasionaria.

Con el triunfo del bando franquista en la Guerra Civil, toda esa libertad para nombrar llegó a un fin abrupto.

Se prohibieron los nombres considerados exóticos, extravagantes, tendenciosos o contrarios a la unidad nacional. Esto último llevó a la desaparición de los nombres en gallego, catalán o vasco.

Además, esta prohibición tuvo carácter retroactivo. En el Registro Civil, los Jordi pasaron a ser Jorge y las Antía, Antonia.


Pero había nombres que no se podían castellanizar. También nombres que ya eran castellanos pero que su significado molestaba al nuevo régimen, como Libertad o Democracia.

Para todos esos se impuso un cambio a un incluido en el santoral católico. Y así, la niña Pasionaria pasó a llamarse Asunción.

Durante las siguientes décadas los nombres más comunes fueron los de santos católicos y advocaciones de la Virgen. La razón era que garantizan que no habría problemas en el Registro civil. Y así, hasta 1977, el primer gran cambio con el que comenzamos el programa.

En los años siguientes habría más cambios, hasta llegar a las reglas actuales:

En la inscripción se expresará el nombre que se da al nacido, si bien no podrá consignarse más de un nombre compuesto, ni más de dos simples.

Quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan a error en cuanto al sexo.

No puede imponerse al nacido nombre que ostente uno de sus hermanos, a no ser que hubiera fallecido, así como tampoco su traducción usual a otra lengua.

En aplicación de esta norma, se permite los nombres en idiomas extranjeros, los diminutivos y los nombres inventados. Por ejemplo, son válidos Flor de Selva, Goku, Tau o Suri. O Ladydi o Sue Ellen, por un personaje de la telenovela Dallas.

Y cuando se prohíbe un nombre, siempre se tiene en cuenta primero el interés y la dignidad del menor, antes que la libertad de los padres. No se consideran adecuados nombres como Judas, Caín, Hitler o Stalin. Tampoco es posible utilizar como nombre de pila la combinación de nombre y apellido de un famoso, como por ejemplo Ana Karenina.

Pero sí que se permite que la combinación de un nombre con los apellidos de los padres dé lugar a una curiosidad como es el caso de los muy reales Gustavo Adolfo Bécquer, Dolores Fuertes de Barriga o Luz Cuesta Mogollón.

¿Y cuáles son los nombres más comunes en España hoy?


Según el Instituto Nacional de Estadística, los nombres simple más comunes entre las mujeres son María, Carmen y Josefa. Entre los compuestos, María Carmen, Ana María y María Pilar.

Nerea es el nombre no castellano más frecuente.

Y los tres nombres simples más comunes entre los varones son Antonio, Manuel y José.

En cuanto a los nombres compuestos, los más frecuentes son José Antonio Francisco Javier y José Manuel.

Por su parte, Jordi es el más común en una lengua diferente al castellano.

En los últimos años se han impuesto otros nombres como favoritos. Ahora los más populares son Hugo, Martín, Lucas, Lucía, Sofía y Martina.

La lista de los 100 nombres de pila más comunes en los últimos años es también un reflejo de cómo España ha cambiado en las últimas décadas. No solo aparecen en abundancia nombres de otras lenguas del estado español, como Marc, Iker, Julen, o, Ainhoa, Amaia, Ainara, Pau o Iria.


También aparecen nombres que reflejan la inmigración, como en Mohamed, Amir, Laia o Yousseff.

Y, por supuesto, la influencia de otras culturas, muy especialmente de la anglosajona de donde proceden los populares Izan, Oliver, Chloe, Dylan, Liam o Rayan.


Y cerramos el programa de hoy con tres curiosidades:

El municipio burgalés de Huerta del Rey tiene el récord Guiness del pueblo con más nombres raros. Allí, Burgundófora es vecina de Especioso y de Austringiliano.

Por otro lado, en España los dos nombres más comunes con origen en famosos son Elvis, para los varones y Shakira para las mujeres.

Y finalizamos con una referencia a Todos los Santos. Es uno de los nombres del rey Felipe, después del Juan Pablo Alfonso. Y últimamente se dice que ese es un nombre tradicional de la familia real española. Pero no es exactamente así o, al menos, no es una tradición antigua.


Es cierto que las dos hijas del rey lo llevan y también sus seis sobrinos. Pero no lo llevan ni sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, ni el rey emérito, ni don Juan, ni los reyes Alfonso xiii o Alfonso xii, quien por cierto se llamaba Alfonso Francisco de Asís Fernando Pío Juan María de la Concepción Gregorio Pelayo. Pero no Todos los Santos.


Se ve que a la familia real le pasa como al resto de las familias. Crean costumbres y al poco ya parece que es una tradición de siempre, inmemorial.

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Otros 4 de enero pasaron a la historia otros eventos:

En 1698 ardió prácticamente todo el palacio de Whitehall, residencia principal de los monarcas ingleses.

En el momento del desastre era el palacio más grande de Europa, con más de 1500 estancias. Entre las obras de arte arrasadas por el fuego se encontraban una escultura de Miguel Angel y un busto de Bernini.

En 1896, Utah se incorporó como Estado a Estados Unidos. Para ello tuvo que cumplir previamente el requisito de abandonar la poligamia,.

Y en 1954, Elvis Presley grabó su primer demo. Cuatro años más tarde, el primer satélite artificial de la historia, el soviético Sputnik, se desintegró después de reingresar a la atmósfera terrestre.

Y en 1977 en España se promulgó la Ley de Reforma Política, de la que hablamos en el programa del 15 de diciembre y que supuso el inicio de la Transición.

Y en 1977, el año en el que se aprobó la inscripción de nombres de pila en cualquiera de las lenguas españolas, también sucedieron eventos que recordamos:

El 27 de marzo ocurrió el peor accidente de aviación de la historia. Fue en Tenerife. Fallecieron 583 personas.


En junio se celebraron las primeras elecciones de la democracia. Ganó Adolfo Suárez.

En Madrid sucedió la Matanza de Atocha. Un grupo de ultraderechistas entraron en un bufete laboralista y asesinaron a 5 personas.


Ese año, el Atlético de Madrid ganó la liga, triunfó la serie Curro Jiménez y la película La Guerra de las Galaxias. También fue el año de Mi buen amor de Camilo Sexto y se inició la tradición de los anuncios de las burbujas del Cava Freixenet.


Y terminamos con una cita de Cumbres borrascosas, porque tal día como hoy Emily Bronte envió el manuscrito a su editor:

"Yo no he destrozado tu corazón, tú lo has destrozado, y, al hacerlo, has destrozado el mío".

Esto ha sido un nuevo Calendario de Historias. En la redacción, edición y producción estamos María Luz Rodríguez, en Ourense y yo, Ana Nieto, en Brooklyn. Las dos somos Audire Podcast y mañana les traemos otro programa. Porque mañana será otro día.