Manuela, más que la compañera del Libertador

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 23 de noviembre, pero de hace 164 años falleció Manuela Sáenz.


Su nombre para muchos no dice absolutamente nada. Para otros, una heroína de las Guerras de Independencia Latinoamericanas y una feminista. También hay quien la identifica solamente como la amante de Simón Bolívar mientras que otros la han ensalzado al firmamento de iconos bolivaristas.


Pero, ¿quién era en realidad Manuela Sáenz?


Retrato de una joven Manuela Sáenz con banda roja y un sol en la cintura.
Manuela Sáenz. Foto Creative Commons.


Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.

Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuro nació en Quito en 1797. Ese año nada hacía presagiar que la independencia de casi todas las colonias en Latinoamérica estaba, como quien dice, a la vuelta de la esquina.


Manuela nació, socialmente, casi en la cúspide de la sociedad colonial. Su padre era un hidalgo español con posición y dinero. Su madre, aunque criolla, era de origen humilde y falleció a los pocos días de dar a luz.


Manuela no solo se quedó huérfana muy pronto, sino que las circunstancias de su nacimiento le conferían una desventaja: nació fuera de matrimonio. Y aunque su padre la reconoció, la mancha de nacimiento no se borró por completo.


La niña pasó sus primeros años en un convento. Pero poco a poco estableció contacto cordial e incluso de afecto con su padre, su madrastra y sus hermanastros. Y para que tuviera con quien jugar, su padre le regaló en propiedad a Jonatás y a Natán, dos esclavas negras de corta edad.


Con el paso del tiempo se la envió interna a otro convento para aprender costura, el arte de saber vestir, pastelería, francés e inglés. El objetivo era hacer de ella “un buen partido”.


Coincidió con una época convulsa en Quito. En 1809, los patriotas criollos lograron deponer al Presidente de la Real Audiencia y declarar la libertad de la ciudad. Incluso detuvieron a algunos españoles, entre ellos, el padre de Manuela.


Pero las tropas realistas reaccionaron y al año la independencia de Quito se había terminado, pero no los conflictos.


En medio de la agitación un grupo de criollos intentó asaltar la cárcel donde se encontraban detenidos un grupo de patriotas y fueron repelidos por los soldados. El rifirrafe se extendió por la ciudad y cuando acabó había 300 muertos. Fue una conmoción. Polarizó la ciudad y obligó a tomar partido.


Los años pasan y cuando Manuela tiene 17 años la expulsan del convento por una relación amorosa.


La familia decide que hay que buscarle un marido y el padre lo encuentra en la persona de James Thorne, un médico inglés que se dedica al comercio. Ella tiene 19 años, él 47.


Manuela dejó Quito, la ciudad de la eterna primavera por Lima, con su perenne cielo encapotado, en un parece que va a llover, pero en el que la lluvia nunca llega.


La Lima colonial era conocida por sus fiestas, corridas de toros y fuegos artificiales Y también por la vertiginosa actividad social de sus élites.


Sus casonas, con patio interior y balconadas de madera desde donde se podía observar la calle sin ser visto, estaban decoradas con lo último de Europa o China. Sus salones eran imanes de personajes variopintos y lugares donde jugar a los naipes y apostar.


Y en esa ciudad de gran vida social, Manuela se convirtió en una socialité...y en algo más: espió y pasó información para el ejército independentista. Y cuando en 1821 José San Martín declaró la independencia Perú, reconoció la labor de Manuela otorgándole la Orden del Sol y el título de Caballeresa del Sol.


Es por estas fechas que se entera que su marido le es infiel y aprovechando un asunto de una herencia regresa a Quito, estableció contacto con el ejército independentista y lo ayuda logísticamente en la batalla de Pichincha en 1822 con la que se aseguró la independencia de Ecuador.


A las pocas semanas de la batalla llegó a Quito Simón Bolívar, presidente de Gran Colombia,. Y en una recepción en honor al Libertador la vida de Manuela vuelve a girar.


Todo comenzó con una guirnalda de flores. Manuela, que se encuentra en segundo piso del lugar donde se celebra la recepción, la dejó caer cuando Bolívar pasaba por debajo. El Libertador miró hacia arriba y vio a Manuela por primera vez. ve a Manuela. Esa noche bailaron y volvieron a bailar.


Era un escándalo. El era viudo, pero ella estaba casada.

La pareja ignoró los cuchicheos y siguió bailando. Y ahí nació la relación que solo acabó con la muerte de Bolívar.


Estarían siempre juntos, pero con periodos de separaciones físicas en la fase final de la guerras de independencia. En ese periodo, Manuela organizó avituallamiento de tropas y acompañó divisiones militares, aprendió a disparar, rescató heridos y la ascendieron a coronela. Esto último fue un gran escándalo.


Cuando las guerras militares terminaron, comenzaron las de despachos. El enfrentamiento entre Bolívar, presidente de Gran Colombia y su vicepresidente era evidente. Manuela, que se encuentra con Bolívar en Bogotá, es muy consciente de lo que se susurra. Y en una fiesta le dispara a muñeco que representa al vicepresidente. Es un gran escándalo.


Pero descaminada no iba. Una noche intentan asesinar al Libertador. Manuela le salva la vida.


Apenas dos años más tarde, en 1830, Bolívar muere. Detienen a Manuela y a las dos esclavas que la acompaña desde niña y las expulsan a Jamaica. Su Ecuador natal le prohibe que se asiente en el país y las tres mujeres acaban en Paita, Perú.


Allí Manuela es la que le saca partido a lo que las monjas le habían enseñado para hacer de ella un gran partido. Se gana la vida muy haciendo dulces y traduciendo para viajeros internacionales.


Murió en 1856 de difteria. Se la enterró en una fosa común. Tenía 58 años.


Durante las décadas que siguieron a la independencia de Latinoamérica las referencias a Manuela Sanz se limitaban a calificarla de guapa o de amante de Bolívar.


Pero en las últimas décadas, historiadores y feministas han estudiado su papel. De esos estudios surge la imagen de una mujer que tomó sus propias decisiones, se reveló contra el papel impuesto a las mujeres y rechazó la moral tradicional. Y también revelan que colaboró con la causa independentista antes de conocer a Bolívar.


Recientemente, la Venezuela bolivarista en su intento de crear una narrativa donde Simón Bolívar es una pieza central ha catapultado a Manuela como una estrella más del firmamento bolivariano. En 2010 trasladó a Venezuela tierra procedente de la fosa común en la que Manuela fue enterrada y se colocó junto a la tumba de Bolívar.


Para conocerla, siempre nos queda su diario y sus cartas. Manuela en sus propias palabras.


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Tal día como hoy, 23 de noviembre, también sucedieron los siguientes eventos:


En 1248, Fernando III de Castilla reconquista Sevilla, en 1548 los ingleses expulsan a los jesuitas y en 1954 el índice Down Jones cierra por primera vez por encima del máximo alcanzado antes del crash del 29. Le tomó 25 años.


Y para los interesados en saber qué sucedió en 1856, año en el que falleció Manuela Sanz, destacamos que firmó el fin de la Guerra de Crimea. En la isla de Rodas, la explosión de un polvorín mató a 4.000 personas y en España es el año de la Constitución conocida como “non nata”, porque nunca llegó a ser promulgada.


Terminamos este programa con cartas que se intercambiaron Manuela Sanz y Simón Bolívar.


Escribió Manuela: "Mi genio, mi Simón, amor mío. Amor intenso y despiadado. Sólo por la gracia de encontrarnos daría hasta mi último aliento, para entregarme toda a usted con mi amor entero; para saciarnos y amarnos en un beso suyo y mío, sin horarios, sin que importen el día y la noche y sin pasado".


Y escribió Bolívar: "Tú quieres verme, siquiera con los ojos. Yo también quiero verte y reverte y tocarte y sentirte y saborearte y unirte a mí por todos los contactos".


Calendario de Historias es una producción de Audire Podcast, esto es, María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto.


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