Toma de la Embajada sin disparar un solo tiro

Tal día como hoy, 4 de noviembre, pero de 1979, una horda de estudiantes iraníes asaltó y tomó la Embajada de los Estados Unidos en Teherán.


A pesar de contar con militares armados para su defensa, la representación diplomática cayó inesperada y rápidamente. Casi sin violencia.


Y ahí se inició la crisis de los rehenes, que duraría 444 días.



Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.


La excusa para el asalto a la embajada fue la llegada de Reza Pahlevi a Estados Unidos para recibir tratamiento contra un linfoma. El Shah se había exiliado a principios de ese año y desde entonces su periplo le había llevado a Egipto, Marruecos, México y, finalmente, al Hospital Cornell de Nueva York, donde había ingresado el 22 de octubre.


El 4 de noviembre era un domingo, día laboral en Irán. A las 7:30 de la mañana, cuando diplomáticos y empleados accedían a la embajada vieron manifestantes frente a la valla que protegía el perímetro del recinto diplomático. No se preocuparon, parecía una protesta de estudiantes con cánticos y proclamas.


A las 10 y cuarto, grupos de manifestantes comenzaron a saltar la valla que protegía el perímetro. Poco después, consiguen abrir la verja y una multitud entra.


Un oficial de la Embajada del edificio principal del complejo diplomático, conocido como La Cancillería y se acerca hacia los manifestantes. Y pregunta qué está pasando, qué quieren.


Pero no hay respuesta, solo acción.

LOs asaltantes se dirige hacia una ventana de la Cancillería y la fuerzan. Y por ese hueco comienzan a colarse al corazón de la diplomacia americana.


Dentro hay 9 marines, que decidieron dividirse en grupos.


Uno forzó el cierre de la armería. Llenaron sus bolsillos con revólveres e hicieron acopio de rifles.

Otro tomó las granadas de gas lacrimógeno. Durante su manipulación, se rompen dos anillas y el primer piso se llena de gas.

Y el tercer grupo de marines se colocó en la base de las escaleras internas que llevaban hacia los dos pisos superiores.


Se oyen gritos en farsi y en inglés. Cristales que se rompen. Pisadas de asaltantes que avanzan y pisadas de funcionarios que corren hacia el segundo piso.

Es un pandemonio.


Los marines encargados de la defensa de la embajada, algunos de apenas 20 años, tratan de comunicarse con cargos de mayor responsabilidad, que se encuentran fuera de la embajada. Pero nadie responde. No está claro cuál es la cadena de mando. Quién debe dar las órdenes. Tampoco se sabe qué está pasando en el exterior del edificio. Las cámaras de seguridad que monitorean el exterior del edificio han dejado de funcionar.


En el segundo piso, los estadounidenses cierran las puertas de seguridad. Tienen seis pulgadas de grosor y convierten su interior en una zona blindada. Pero se refuerzan arrastrando un sofá y una nevera.


Se sienten seguros, pero no tanto. Y decenas de manos ejecutan la orden para casos de emergencia: hacen trizas los papeles y destrozan los aparatos eléctricos.


Al fin se da una orden: no disparar.


Llega cuando los asaltantes, armados con palos, alcanzan el fondo de las escaleras interiores de la cancillería.

Enfrente, un grupo de marines con cascos, chalecos antibalas y armas cargadas .


Pero se cumple la orden y no se dispara. Se intenta evitar un baño de sangre.


Los asaltantes, envalentonados, suben al segundo piso donde encuentran con la puerta blindada. Se inicia una comunicación valiéndose de las radios de los marines.


Alguien se da cuenta que las cámaras de circuito interno dentro del edificio siguen funcionando. Los asaltantes iraníes toman a un estadounidense, le vendan los ojos y lo colocan frente a una de las cámaras. Y formulan su amenaza. Es hombre muere si las puertas siguen cerradas. Y, desde dentro, las puertas se abren.


Ha caído el edificio principal de la embajada en Teherán del país más poderoso del mundo.

Luego caerían otros edificios, como la residencia del embajador, y se detendría a funcionarios que se encontraban en otros lugares.


En los 16 días siguientes a la toma de la embajada, 13 rehenes fueron liberados, todos eran o mujeres o afroamericanos.

6 estadounidenses, 4 hombres y 3 mujeres, lograron huir. Se escondieron durante casi tres meses en las residencias de diplomáticos canadienses y, finalmente, consiguieron salir del Irán en una operación secreta de la CIA en colaboración con el gobierno de Canadá.


Mientras, 52 estadounidenses permanecieron secuestrados. Washington intentó la diplomacia para liberarlos. Pero todos los intentos acabaron en fracaso. Harto, el presidente Jimmy Carter dio su OK a la Operación militar conocida como Garra de Aguila para rescatarlos en abril de 1980. Fue un desastre. 8 soldados murieron cuando su helicóptero se estrelló y las relaciones entre Irán y EE.UU. se tensaron todavía más.


Finalmente, el 20 de enero de 1981, el día que Ronald Reagan se convertía en presidente de EE.UU, llegó la liberación de los 52 secuestrados. El cautiverio de 444 días había llegado a su fin fruto de negociaciones secretas entre Washington y Teherán, que son un capítulo esencial de un gran escándalo: el Irán-Contra, pero esa es ya otra historia.


¿Y qué pasó con el Shah y con las relaciones entre Irán y EE.UU.?


El Shah de Irán permaneció en EE.UU. hasta el 15 de diciembre, primero en NY y luego en dos bases militares de Texas. Falleció en julio de 1980 en Egipto, cuando a los rehenes les faltaba todavía medio año de cautiverio.


Estados Unidos e Irán siguen sin mantener relaciones diplomáticas. Para la teocracia que gobierna Irán, los EE.UU. son el gran satán.


No queremos acabar el programa de hoy sin comentar que si bien el asalto a la Embajada estadounidense en Irán es quizá la más famosa de aquellos tiempos convulsos, pero no fue la única. Uno de los más famosos fue la entrada forzada de un autobús en la embajada de Perú en La Habana en marzo de 1980 y que dio lugar a la crisis de Mariel.


También la matanza en la embajada española en Guatemala ese mismo año, cuando la policía asaltó la sede diplomática, asesinando a 37 personas.


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También un cuatro de noviembre sucedieron los siguientes eventos:


En 1922 un muchacho aguador tropezó accidentalmente con una piedra en el Valle de los Reyes en Egipto.


A continuación, el arqueólogo Howard Carter ordenó excavar para ver qué era y descubrió una escalera que llevaba a un pasillo con jeroglíficos y sellos.


Impresionado con lo que había visto, Carter envió un telegrama a Inglaterra a su mecenas, Lord Carnarvon informándole del hallazgo.

Tres semanas más tarde, Carter, Carnarvon, la hija de éste y un asistente descendieron por las escaleras y se adentraron en una edificación. En un momento dado, Carter accedió solo a una habitación y Lord Carnarvon le preguntó: ¿Puedes ver algo? A lo que Carter contestó: “Sí, cosas maravillosas”.

Habían encontrado prácticamente intacta la tumba del faraón Tutankamon. A día de hoy sigue siendo la tumba mejor conservada de las descubiertas en el Valle de los Reyes.


Y también un 4 de noviembre, pero de 2008, Barak Obama fue el primer negro elegido presidente de EE.UU.


Para los interesados en saber qué sucedió en 1979, el año del asalto a la embajada de EE.UU. en Teherán, destacamos lo siguiente:


Margaret Thatcher se convirtió en la primera mujer primer ministro de Reino Unido y el IRA irlandés asesinó a Lord Mountbatten, último virrey de la India. A finales de ese año las tropas de la Unión Soviética invadieron Afganistán.


En España, 1979 fue el año en el que Adolfo Suárez ganó las elecciones presidenciales, una bomba en la cafetería California 47 de Madrid mató a nueve personas y pertenecer a la francmasonería dejó de ser delito.


1979 fue también en el que se registró la primera nevada en el desierto del Sahara.


Y acabamos el programa de hoy con una cita de Napoleón Bonaparte, al que Egipto impresionó:


“Y desde la cima de estas pirámides, 40 siglos nos están mirando”


Calendario de Historias es una producción de Audire Podcasts, esto es María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto. Mañana será otro día.