Un país de cine


decorado western caballo desierto dessert horse movie set
Mini Hollywood en el desierto de Tabernas, Almería, escenario de westerns./ Rafa Magaña


David Lean no pudo rodar “Dr. Zhivago” en Rusia y se vino a España a hacerlo. Y un octubre pero de 1965 puso fin a la filmación. En ella había logrado introducir con éxito una escena muy comprometida en la España franquista.


Se trataba de un momento de la película en la que unos manifestantes bolcheviques protestan contra las políticas del zar.


La masa avanzaba cantando la internacional

El himno del movimiento obrero izquierdista.


Y David Lean le dijo a los ayudantes españoles, “oye, yo quiero que la gente cante con entusiasmo” la internacional no se si se la saben. “Si no se preocupe” y uno de los ayudantes no se le ocurrió más que correr la voz a los militantes del partido comunista que se presentaron a cantar la internacional.

Quien habla es Eduardo Torres Dulce Lifante, ex fiscal general del estado, abogado en el bufete de Garrigues y un apasionado del cine.


David Lean cuando acabó las diversas tomas le dijo a los ayudantes “enhorabuena porque nunca he visto unos extras tan bien coordinados y con tanto entusiasmo para cumplir las órdenes.

En aquel momento, a mediados de los sesenta, cantar la internacional llevaba a la cárcel.


Soy Ana Nieto, volvemos con Calendario de Historias una semana más para recordar el pasado y ver lo que nos queda de ello hoy. En esta última semana del mes vamos a hablar de cine, en concreto de cuando España fue el plató de Hollywood.


Escucha el episodio: España, un país de cine

David Lean ya había recreado Oriente Medio en España para “Lawrence de Arabia” y regresó para convertirla en Rusia para “Dr. Zhivago”, incluso teniendo que recurrir a la sal a falta de nieve.


hay que decir que el director de la segunda unidad, el que rodaba todas las secuencias de acción más importante era un español, Manolo Berenguer y con eso lo que quiere decir es que los americanos vinieron a Europa y particularmente a España atendiendo a dos circunstancias, primero a que tenían fondos congelados en Europa que no podían repatriar a EE UU, necesitaban desembarazarse de esos fondos rodando películas en Europa.

Los fondos que las empresas americanas tenían en Europa que no podían repatriar por motivos fiscales.


Segundo porque España ofrecía condiciones espléndidas de clima y de salarios bajos, también hay que decirlo. Y tercero porque descubrieron al poco de llegar aquí, particularmente David Lean que los técnicos españoles de cine eran fantásticos. Y eran fantásticos porque a lo largo de la durísima posguerra y a lo largo de los años 50 el cine español había desarrollado una potencial industrial artesanal pero importante y todos los oficios del cine estaban comandados por gente extraordinariamente competente

España no fue un país destino de Hollywood inicialmente porque la comunidad internacional y las empresas no querían asociarse con una dictadura totalitaria tras una sangrienta guerra civil y que había estado cercana al Eje durante la Guerra Mundial.


Pero en los años cincuenta el régimen franquista trató de mejorar su imagen internacional y de hecho España fue admitida en algunas organizaciones internacionales. El inicio de la guerra fría le ayudó a ello ya que se consideraba a España como un bastión del anticomunismo.


En 1955 se produjo la incorporación a la ONU. Y las cosas empezaron a cambiar.


Pero el gran salto para la llegada de Hollywood a España lo dio el productor Samuel Bronston.


Apoyado económicamente por empresas, Bronston aspiraba a ser el gran productor de películas épicas muy de moda en ese momento. Ese tipo de películas era la mayor competencia que se podía hacer a una oferta televisiva muy pujante.


El doctor en relaciones internacionales Neal M. Rosendorf explica que Bronston necesitaba un lugar económico para hacer sus grandiosas películas y Franco necesitaba rehabilitar su imagen y la economía del país. Esos intereses les acercaron y la relación que nació a finales de los años 50 se mantuvo hasta los inicios de los 70.


La primera película de Bronston en España fue “El capitán Jones”, que se rodó en Denia y venía muy apoyada por la Armada americana.


La película llegó sin pena ni gloria a las pantallas pero eso no disuadió a Bronston que fue añadiendo a su lista de producciones nombres de largometrajes como “El Cid”, “55 días en Pekín”, “La caída del imperio romano”, “Rey de Reyes” y “El fabuloso mundo del circo”. Muchas se rodaron en los estudios que abrió Bronston en los estudios que abrió en Las Matas, en Madrid, y en localizaciones históricas por las que no pagaba.


Consciente del impacto económico de estas superproducciones que contaban con estrellas como Bette Davis, Charlton Heston, David Niven, Ava Gardner y Sofía Loren además del escaparate y reclamo que era para el turismo, Franco puso a disposición del productor ayudas económicas, logísticas y materiales. Algunos de los altos cargos del régimen incluso participaron en distintas capacidades en la realización de las películas.


Rosendorf afirma que la cooperación política fue la más cercana que ha tenido una productora de Hollywood con un gobierno extranjero.


Los estudios de Bronston en Madrid compitieron con las producciones en suelo estadounidense y eso ayudó discreta pero eficazmente al régimen en su campaña de turismo internacional y a levantar las economías de zonas empobrecidas como Almería o la sierra de Madrid o Soria donde el cine se establecía. “El Cid”, un éxito de taquilla, fue declarada “Obra de Interés Nacional” por el Estado.


Es más, la productora hizo algunas películas encargadas por el régimen como “El Camino Real”, sobre Fray Junipero Serra en California, o “Sinfonía Española”, que era un documental con objetivo turístico.


Bronston recibió la Orden de Isabel la Católica pero terminó en bancarrota. Eso afectó a su último proyecto


Cuando se produce el crack con la Dupont Bronston tiene un proyecto que en el pardo gusta muchísimo que es una peli biográfica, una especie de Cid pero con Isabel la católica. En ese momento España está moviendo otra vez el proceso de beatificación de la guerra católica y se junta otra vez el hambre y las ganas de comer. Eso se queda perdido en la nebulosa.

Pero el plató español fue un imán para muchas más producciones debido a las facilidades con las que el régimen trataba a la industria. Los spaghetti western descubrieron el desierto de Tabernas en Almería y los guiones llevaron a películas como “El bueno, el feo y el malo” hasta Burgos. El cementerio de Sad Hill de la película está a las afueras de Santo Domingo de Silos.


Aquel era un cine con aspiraciones de mostrar lo más grandioso, los paisajes españoles. Ahora bien, los bajos salarios y las ayudas de instituciones como el ejército hacían de España una opción clara para los rodajes.


Fue precisamente la ayuda de tropas y asesoramiento militar barato el que llevó a Kirk Douglas, productor y protagonista de “Espartaco” a filmar escenas de las batallas. Dirigida por Stanley Kubrik en 1960 y pese a las críticas de los exiliados, más de 3.500 militares actuaron en un rodaje que fue tan del agrado de la productora que incrementaron el número de escenas y días de rodaje.


El profesor de relaciones internacionales, Pablo León de Aguinaga recuerda en su tesis que Ted Richmond, productor de “Solomon”, confesó a la prensa de su país que la colaboración del Ejército español, incluidos más de 3.000 extras, había supuesto un desembolso de 80.000 dólares. A ese dato añadió que un despliegue semejante en Estados Unidos habría implicado un desembolso de 1,6 millones de dólares, haciendo inviable el proyecto.


Y ¿qué queda de todo esto?


Lo que queda en ciertas generaciones es la idea de un cine que ha desaparecido totalmente. Porque ahora muchas de esas producciones se paletearían con procedimientos digitales que no es lo mismo. “Ben Hur”, William Wyler, construyó un circo en Cinecittá y lo llenó de personas. En “Gladiator” hicieron un circo virtual, esa es la diferencia y yo creo que se nota.

Como dice Torres Dulce. El cine ha cambiado sobre todo las superproducciones épicas pero las productoras tanto de cine como de televisión siguen interesadas en el paisaje urbano, histórico y natural de España además de las ayudas fiscales.


Spielberg rodó el “Imperio del Sol” en los alrededores de Sevilla, una ciudad que también sirvió de plató para escenas de “La Guerra de las Galaxias”, “Solo” y “Spiderman”. “The Eternals”, una superproducción que está ahora mismo de estreno se ha rodado en Canarias.


En la televisión, series como “Juego de Tronos'' y'' The Crown'' también tienen su set en España.


Las producciones españolas además están encontrando una muy buena acogida en plataformas como Netflix, donde triunfa “La Casa de Papel” y HBO que produjo la adaptación de “Patria” a la pantalla.


Por cierto que se puede visitar no solo el desierto de Almería con parte de decorados que quedan sino también el cementerio burgalés de “El bueno, el feo y el malo”.


Agradecemos a Eduardo Torres Dulce que nos haya acompañado por la historia del cine de Hollywood en España.


Mi amigo Garci dice que el cine es una vida de repuesto y para músicos nosotros en esos años con tan poco para llevarse a la boca pues el cine era adentrarse en un paraíso sobre la Tierra.

Y nos despedimos ya. Desde Ourense Maria Luz Rodriguez y yo desde Brooklyn les recuerdo que si se suscriben todos los martes tienen el próximo capítulo en la plataforma que usen. Soy Ana Nieto y nos oímos en una semana.



SHOW NOTES


“Si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado”. Stanley Kubrik


🎵úsica de Aser Rodríguez y EpidemicSound


Producción de Audire Podcast



Aquí dejamos alguna bibliografía de este podcast


La foto de este blog está hecha por nuestro amigo Rafa Magaña que en IG está en @Rafitamagana. Se trata de uno de los decorados que quedan de la época de grandes rodajes de películas del Oeste Americano (Westerns) y entre ellas se filmaron

  • Por un puñado de dólares (1964)

  • La muerte tenía un precio (1965)

  • El bueno, el feo y el malo (1966)

  • Los cuatro truhanes (1968)

  • Les llaman y les llamaban sinvergüenzas (1972)

  • En el Oeste se puede hacer, amigo (1972)

  • Una razón para vivir y una para morir (1973)

  • Un hombre llamado Noon (1973