Una familia de influencers


Casa museo de Harriet Beecher Stowe
Casa museo de la escritora Harriet Beecher Stowe./Creative Commons

La historia está llena de pequeños relatos que se transmiten como ciertos aunque realmente no haya forma de verificarlos y mucho menos al cabo de los años.Se trata de cosas que se dicen y que a la vista de los hechos suenan muy reveladoras o acciones que son curiosas en el contexto q se presentan.

Esas historias o anécdotas no faltan nunca cuando se revisa un capítulo del pasado y son en la mayoría de los casos, perfectamente creíbles.

Uno de estos pequeños relatos ocurrió en 1862 en la Casa Blanca.

El presidente era Abraham Lincoln y el momento en EE UU era existencialmente complicado.

La guerra civil entre el norte industrial y el sur esclavista había comenzado en abril del año anterior. Se dice que el presidente Lincoln se dirigió a una invitada en la Casa Blanca diciéndole “así que usted es la pequeña mujer que escribió el libro que ha hecho esta gran guerra”.

Se trataba de Harriet Beecher Stowe. El libro al que se refería Lincoln es LA Cabaña del Tío Tom, el que escribió para presentar a su país entonces el horror con el que vivían, el de la esclavitud.

La anécdota es creíble porque es el libro que más repercusión tuvo en EE UU en un siglo en el que el país luchó una guerra fratricida para detener la secesión del sur y la expansión de la esclavitud

Pero ella no fue la única influencer de su familia. Esta mujer nació una semana como esta hace 210 años en un hogar donde la mayoría de sus miembros tuvieron un papel determinante en asuntos sociales en el Estados Unidos de siglo XIX.

Los Beecher fueron parte del debate nacional en el movimiento abolicionista y de los derechos de las mujeres. Hoy en el aniversario del nacimiento de Harriet Beecher, el 14 de junio de 1811, conoceremos a fondo a toda la familia.

Esto es calendario de Historias, el programa semanal de Audire Podcast en el que recordamos el pasado y vemos lo que nos queda de ello. Soy Ana Nieto y hoy les quiero presentar a los Beecher, una familia en la que los hijos heredaron el carisma del padre y casi todos ellos han entrado en los libros y crónicas históricas de su país.


Nada menos que 10 hermanos hermanas y hermanastros tuvo Harriet Beecher. Su padre, el ministro presbiteriano Lyman Beecher, enviudó dos veces, se casó tres y con todas sus esposas tuvo descendencia.

Lyman Beecher era un hombre profundamente religioso. Cuando el estado de Connecticut, donde vivía, decidió acabar con el vínculo de iglesia y estado, calificó el momento como el más oscuro de la historia.

Luego le dio una vuelta a ese pensamiento y decidió que la independencia de iglesia del estado hacía a esta institución más fuerte. Pensaba que era más importante que la gente se acercara a la iglesia por voluntad propia y no por razón de estado.

Lo que sí fue oscuro y aún debatido por historiadores fue su papel en el incendio de un convento de Ursulinas por parte de una turba. Aunque Lyman abogaba por la unidad de todas las iglesias cristianas rechazaba con odio a la católica. Se especula que uno de sus discursos dio vuelo al falso rumor de que alumnas de un colegio de Boston estaban retenidas contra su voluntad en ese convento

Lyman Beecher fue cofundador y líder de la Sociedad Americana de la Templanza, un movimiento cuyo primer objetivo era que se dejara de beber alcohol destilado. Vino y cerveza si, pero aguardiente o whiskey, eso no.

Este movimiento fue el que presionó años más tarde por la ley seca que también llamamos la prohibición de alcohol. Pero durante los primeros años esta sociedad fue algo más ya que evolucionó hasta convertirse en un movimiento reformista social. Su foco era la esclavitud y la defensa de los derechos las mujeres.

Y aunque era racista, era abolicionista. Aborrecía la esclavitud. Esto es lo que decía, “si estuviera en mi poder poner fin a la esclavitud lo haría pero no puedo. Solo puedo poner las medidas mejor calculadas a mi juicio para acabar con la esclavitud en el menor tiempo posible”.

Y en cierta medida, lo hizo. Su mayor contribución al movimiento antiesclavista y al feminista fue las convicciones que inculcó a su descendencia.

La primera de sus hijas fue Catherine Beecher una educadora que abogaba por una significativa formación de las mujeres. Ella misma estudió matemáticas, latín y filosofía. Tuvo su propia escuela para mujeres en Connecticut. Abogó por la educación pública y el preescolar.,Además veía clave la educación de las madres y el papel de las mujeres como educadoras

Catherine lideró la primera campaña de protesta de mujeres en EE UU. Lo hizo cuando se organizó la oposición a la llamada Indian Removal Bill del presidente Andrew Jackson. Por esta ley desplazó a los nativos americanos de las tierras de sus antepasados.

Lo que Catherine no compartía con sus hermanos era el deseo de ver a las mujeres votar. Ella pensaba que siendo maestras y madres con formación académica las mujeres tendrían influencia suficiente en el país.

Esa tesis no convenció ni en las comidas familiares.

Desde luego no a Isabella Beecher Hooker, una de las hijas Lyman, hermana menor de Catherine. Ella y su marido presentaron una propuesta de ley que finalmente fue aprobada para que se reconocieran los derechos de propiedad de mujeres casadas y el derecho al voto en Connecticut. Y por supuesto abogó desde primera fila hasta el fin de sus días por el derecho a voto de la mujer.


Harriet, su hermana también era prosufragista pero realmente sus inquietudes político sociales se dirigieron contra la perversa industria esclavista.

Harriet se formó y participó en los debates del seminario de su padre, Lane Seminary de Cincinnati. El seminario era conocido por los debates sobre la liberación de los esclavos. Junto con su marido, también religioso y abolicionista fue parte del llamado "underground railroad", es decir la red de personas que ayudaban a los esclavos fugitivos a alcanzar la libertad en el norte algo criminalizado, incluso en los estados no esclavistas.

Cuando perdió a un hijo de 18 meses empezó a empatizar con los esclavos a un nivel más personal y empezó a publicar por entregas en un periódico la historia del Tío Tom,

Aquellos capítulos se terminaron uniendo y publicando en un libro que mostraba la crudeza de la esclavitud al norte con todo su horror. Abrió muchos ojos, levantó muchas críticas en el sur y gracias su éxito comercial y de crítica fue uno de los relatos más influyentes a la hora de argumentar el sentido de la contienda civil en el país.


Sus hermanos, Charles y Edward, religiosos como su padre, organizaron sociedades abolicionistas y el primero de ellos tras la guerra civil fue a Florida a apoyar a los recién emancipados.

El más famoso de todos los varones fue Henry Ward Beecher. Es más, un libro publicado hace unos años sobre él se titula, El hombre más famoso de América.

Henry Ward Beecher se hizo famoso porque en vez de predicar con el antiguo testamento en la mano lo hizo con el nuevo. Menos cólera divina y más amor. Fue Uno de los líderes de la actual cristiandad. Sus sermones llenaban la iglesia y hacía puestas en escena para difundir su mensaje abolicionista, que hoy serían virales

También fue asesor del propio Lincoln y defensor de los derechos de las mujeres. Abolicionista como su familia, este ministro formó parte del undergroud railroad en Brooklyn y no hubo debate para el que no tuviera opinión. El tertuliano perfecto.

La estrella de henry Ward se vino abajo por una acusación de adulterio con una devota de su iglesia. Se llegó a juicio y aquel paso por los tribunales llenó continuamente a los periódicos de titulares. Fue más mediático que la guerra civil. El drama terminó con su exoneración. .

¿Y qué nos queda de la labor e influencia de los Beecher?

De la sociedad de la templanza de Lyman Beecham quedan dos enmiendas a la constitución. Una que prohibía la bebida y otra que levantó la prohibición.

Del movimiento sufragista queda la Enmienda 19 de la constitución de 1919 que garantiza el derecho a voto de las mujeres. De la igualdad, ya lo hablaremos en otro capítulo.

Henry Ward Beecher tiene una estatua en el centro de Brooklyn a un corto paseo de donde tenía la iglesia de la que era ministro, Plymouth Church en el área de Brooklyn Heights. Aún en uso.s Su estilo sigue estando presente en las iglesias americanas.

Para las librerías quedan las obras sobre educación de Catherine y otros que escribió con su hermana Harriet sobre el mismo tema. Harriet, que vivió en Cincinnati en una casa que es hoy un museo, escribió varios libros pero ninguno tan influyente como la Cabaña del Tío Tom.

La narración de la historia de un esclavo que decide no huir pero muere mártir.

El libro encogió el corazón de millones de personas en el siglo XIX. La novela llegó a Europa, fue la favorita de Lenin cuando era niño, y se ganó el favor y la crítica de Leon Tolstoy y Victor Hugo, Definitivamente consiguió el objetivo de abrir los ojos y ver lo perverso de la esclavitud.

El tiempo ha cambiado la percepción del Tío Tom. En su momento era un texto progresista de una mujer blanca para una audiencia blanca a la que se tenía que llamar la atención. Pero se hizo sin dejar de lado ni uno solo de los estereotipos basados en raza.

Se considera que el héroe es un hombre pasivo, sumiso en su aceptación de la esclavitud y servil. De hecho en la época de Jim Crow, el régimen racista que se instaló en el país tras la Reconstrucción, la caricatura de un tal Tom se usó para describir al servil esclavo abnegado.

En los 60, Malcom X llamó Tío Tom al líder de derechos civiles Martin Luther King como crítica a su vía de la no violencia.

Y ya en tiempo de efemérides, en 1811 el año en el que Harriet Beecher Stowe nació se pudo ver sin telescopio durante casi todo el año el Gran Cometa 1811. Fueron 260 días el mayor periodo que se recoge en la historia antes de que el Hale Bopp apareciera noche tras noche en 1997. Varias obras literarias recogen el paso del cometa, una de ellas Los Miserables de Victor Hugo

En Latinoamérica Venezuela se independiza de España y meses más tarde proclama su primera constitución. Territorios desde Buenos Aires a San Salvador luchan por su independencia del reino de España

Jane Austen publicó sentido y sensibilidad.

En 1811 en el norte de Inglaterra empezó la revuelta de los luditas, trabajadores que protestaban las condiciones de vida industrial con largas jornadas de trabajo para quienes tenían empleo, la falta de los medios de vida para quienes eran sustituidos por máquinas y en general los menores salarios. Los trabajadores y en menor medida los artesanos, destrozaban las maquinarias de las fábricas y las que se usaban en el campo cuando se inició la industrialización.

Los luditas eran seguidores de un personaje imaginario, el General Ludd o el Rey Ludd cuya firma aparecía en cartas de amenazaba a los empresarios. El personaje del general está basado en la historia de un aprendiz en una fábrica textil, posiblemente llamado Edward Ludlan que se lió a martillazos contra su máquina años antes.

Y cerramos el capítulo de hoy dedicado a la influyente familia Beecher con una cita de la cabaña del tío tom, el libro escrito por Harriet Beecher Stowe.

"Las escenas de sangre y crueldad repelen a nuestros oídos y a nuestro corazón. Lo que el hombre tiene la capacidad de hacer, el hombre no tiene la capacidad de escuchar".

Nos despedimos de Calendario de Historias recordándoles que volvemos el lunes que viene y que si se suscriben todos los capítulos les llegarán gratis para comenzar la semana. Pero hasta entonces nos despedimos. Desde Ourense lo hace Maria Luz Rodríguez y yo lo hago desde Brooklyn. Hasta dentro de una semana. Cuídense.