Una nueva era imperial en Japón

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 8 de enero, pero de 1989, en Japón fue el primer día del año 1 de una nueva era, la Heisei, que significa “logrando la paz”.

Siguiendo una tradición milenaria, cada vez que un nuevo emperador asciende al llamado Trono del Crisantemo, se produce un cambio de era imperial.


Y tal día como hoy de hace 32 años el honor recayó en Akihito, el emperador número 126 de la monarquía más antigua del mundo.

Dibujo de un emperador japonés vistiendo ropas tradicionales.
No hay familia imperial más antigua que la japonesa. Creative Commons..

Hola soy Ana Nieto y esto Calendario de Historias, un podcast con el que de lunes a viernes les proponemos repasar la historia, recordar a sus personajes y ver qué nos queda de ello.


El cómputo de cada era imperial, a la que también se conoce con el nombre de genco, corre paralelo al calendario occidental.

Por ejemplo el año 2.000 en Japón se conoce simultáneamente como año 2.000 y como Heisei 12.

El día de la coronación del emperador es el primer día del primer año de la nueva era imperial. Y ese primer año acaba el 31 de diciembre y, por lo tanto, puede tener menos de 365 días.

Y también por esa misma razón, un mismo año occidental puede corresponderse con dos distintas eras.

Por ejemplo, 1989 fue, al mismo tiempo, Showa 64 y Heisei 1.

Aunque cada vez más japoneses prefieren el calendario occidental para designar los años, el de las eras imperiales es todavía muy común y cuenta con el apoyo de las autoridades japonesas, que le dan gran importancia por motivos históricos, culturales y de cohesión nacional.

Es precisamente el calendario de las eras el que se utiliza en las monedas de yen y en documentos e identificaciones oficiales. También en la prensa y en los programas informáticos gubernamentales.


Además, cuando un emperador fallece deja de ser conocido por su nombre y pasa a ser referido con el nombre de su era.

Por ejemplo, A Hirohito, que falleció en 1989 ahora se le llama como Showa.

Una aclaración en este punto. En Japón nadie le llama al emperador por su nombre, sería de una terrible falta de educación. Tampoco por el nombre de su era, porque es como se le llamará después de muerto. El tratamiento adecuado es el de Su Majestad el Emperador o El Emperador Actual. O para los que se atrevan: Tennō Heika

La tradición de las eras con su correspondiente nombre se originó en China en el año 140 antes de Cristo con el emperador Wu, de la dinastía Han. De China se expandió a otros países asiáticos como Corea y Vietnam, pero en ninguno de esos países la costumbre aguantó el paso de los siglos. Ni siquiera en China.

Todo lo contrario de lo que ha sucedido en Japón, donde se adoptó por primera vez la costumbre de nombrar eras imperiales en el año 645. Después de un comienzo irregular, la tradición se asentó y desde principios del siglo viii se ha seguido de forma ininterrumpida.

Aunque el concepto de eras imperiales pueda sonar extraño, lo cierto es que en Occidente sí estamos acostumbrados a algunas de ellas, o, al menos, a la que se considera que inició la época moderna en Japón. Su nombre: Meiji. Significa “reino ilustrado” y se desarrolló entre los años 1868 y 1912 del calendario occidental.


Comúnmente, se relaciona la era Meiji con la apertura japonesa hacia el exterior y su modernización. Pero también marca el inicio de su ascendencia como potencia militar. Es en esta época cuando Tokio impuso a Corea el estatus de protectorado primero para, finalmente, en 1910, anexionar su territorio.


A la era Meiji le sucedió la de Taisho, o Gran Virtud, que duró apenas 14 años. Sin embargo, fue un periodo notable en el que avanzaron las reformas democráticas y se logró el sufragio universal masculino.

En 1926, con la entronización de Hirohito como emperador, se inauguró la era Showa, la más larga de la historia de Japón y que duró hasta 1989.


Showa puede traducirse como paz ilustrada, reino ilustrado e, incluso, como Japón radiante.

Según Hirohito se eligió ese nombre porque después de visitar en Francia los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial había entendido el horror de la guerra y apreciado la bendición que es la paz.

En abierto contraste a esos pensamientos, los primeros 20 años del reinado de Hirohito estuvieron marcados por el totalitarismo, el ultranacionalismo y el expansionismo militar, comenzando por la invasión de China en 1937.


En 1945, con el fin de la segunda guerra mundial, Japón era una nación derrotada, que había sufrido en sus carnes el bombardeo inmisericorde de Tokio y el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.


Ese punto bajo marcó también un cambio radical en la política y económica japonesa, e incluso en la sociedad. También el nacimiento y despegue de un Japón puntero en el desarrollo tecnológico.

Cuando en 1989 Hirohito falleció dando lugar al inicio de la era Heisei tal día como hoy, Japón era la segunda economía más rica del mundo.

En la actualidad y desde el 1 de mayo de 2019, Japón vive en la era Reiwa. Esta vez el cambio de era no se debió al fallecimiento del emperador Akihito, sino a su abdicación por edad avanzada. Fue un hecho insólito que no ocurría desde hacía más de 200 años.

El entonces primer ministro Shinzo Abe fue el encargado de dirigirse a sus conciudadanos para explicar el significado de la Reiwa. Según Abe, puede entenderse como orden y paz o como armonía.

La elección de ese nombre fue el resultado de meses de especulaciones, propuestas, debates y negociaciones secretas en las que intervinieron académicos, expertos y el gobierno.

Este trabajo intenso y delicado muestra la importancia que para la cultura japonesa tiene la elección del nombre de una era, ya que sirve para fijar el tono y los objetivos para los años siguientes e incluso décadas.

Una gran novedad del nombre Reiwa es que su origen se encuentra en el Manyoshu o, lo que es lo mismo, Colección de las 10 mil Hojas. Es decir, la antología más antigua de poemas japoneses, que fueron recopilados a mediados del siglo viii del calendario occidental o, lo que es lo mismo, durante la era conocida como Nara.


Y es una innovación notable porque es la primera vez en la historia Japón en la que el nombre de la era imperial no ha derivado de poemas chinos.


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Y otros eventos históricos también sucedieron un 8 de enero. Por ejemplo, en 1835 durante la presidencia de Andrew Jackson la deuda pública de estados unidos fue exactamente: cero. Fue la primera y la única vez en la historia del país que sucedió tal cosa.

En 1914 un hospital de Londres comienza a utilizar el radio para el tratamiento del cáncer.

En 1935 nació en Tupelo, Mississippi, el rey del rock, Elvis Preysler y hace un año defensas antiaéreas iraníes derribaron un avión de Ukraine Airlines que despegaba del aeropuerto de Teherán. Los iraníes lo achacaron a un error. Murieron todas las personas a bordo: 176.

Y en 1989, el año en que comenzó la era Hesei en Japón, fue también el año de la Masacre china en la plaza de Tiannamen. Nadie sabe cuánta gente murió. Según las autoridades chinas, 241 personas. Pero según otras estimaciones el número de fallecidos estaría entre los 800 y los 4.000.


En marzo el petrolero Exxon Valdez causó un desastre ecológico al derramar 37 mil toneladas de hidrocarburo en Alaska

El 10 de noviembre comienza en Berlín el desmantelamiento del Muro y el 3 de diciembre el líder soviético Mihael Gorbachev y el presidente de EE.UU. George Bush declaran el fin de la guerra fria.


El año cerró con el derrocamiento del dictador rumano Nicolae Ceausescu y su ejecución.

En España se disolvió Alianza Popular que se refundó como Partido Popular, el Consejo de Ministros aprueba la incorporación de la mujer a todas las ramas del Ejército y Felipe González fue reelegido presidente, enlazando el PSOE la tercera victoria por mayoría absoluta.

Y acabamos con una cita del gran escritor japonés Haruki Murakami, quien en su novela Crónica del pájaro que da cuerda al mundo escribió:

"El destino es algo que se debe mirar volviéndose hacia atrás, no algo que deba saberse de antemano.“

El Calendario de Historias de hoy ha llegado a su fin. Esperamos que lo haya disfrutado. En la investigación, redacción, edición, producción y montaje estamos María Luz Rodríguez y yo, Ana Nieto. Somos Audire Podcast. Volvemos el lunes 11 de enero. Disfruten el fin de semana.