• María Luz Rodríguez

El matricidio de la Virgen Roja

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 9 de diciembre, pero de 1914, Aurora Rodríguez Carballeira dio a luz a su hija Hildegart. Una niña prodigio que en su adolescencia sería conocida internacionalmente por sus escritos sobre política, sexualidad y feminismo.

Y 18 años después de haberle dado la vida, se la quitó.

El parricidio de la apodada Virgen Roja conmocionó a España.


Retrato de Hildegart Rodríguez.
Hildegart Rodríguez. Foto Creative Commons.

Hola, soy Ana Nieto y esto es Calendario de Historias, una producción de Audire Podcast. Nuestra misión es recordar el pasado, indagar en algunos de sus momentos y personajes históricos y buscar qué nos queda de ello.


Escucha el episodio publicado el 9 de diciembre: Hildegart, la niña prodigio.


Aurora y Hildegart. Madre e hija. Asesina y víctima. Es imposible explicar a Hildegart sin Aurora. Y es que Hildegart fue un proyecto de su madre, que ansiaba crear y modelar a la mujer del futuro y, con ella, traer al mundo un nuevo orden social.


La ferrolana Aurora procedía de familia de clase media cuya herencia le permitió vivir independientemente. Desde niña se sintió atraída por el socialismo utópico y de adulta decidió tener un hijo de soltera y para ella sola y educarlo de acuerdo a su ideario con el fin de contribuir al progreso humano.

Se quedó embarazada –se cree que de un capellán de la marina–y se mudó a Madrid.


Durante el embarazo se despertaba cada hora para cambiar de posición para favorecer, según sus creencias, la circulación sanguínea en el feto. Estaba convencida de que esa práctica aumentaba la inteligencia del bebé..

Y cuando nació su hija, la atea Aurora la bautizó con los nombres de Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda Maria del Pilar. Y como apellidos, los mismos para madre y la hija: Rodríguez Carballeira.


Y a partir de ahí, se dedicó a hacer de su hija un genio. Hildegart hablaba a los ocho meses. A los 24, leía. A los tres años, escribía y tocaba el piano. A los 10, hablaba fluido alemán, francés, inglés, italiano y portugués y sobresalía en griego y latín.


A los once, ganó un premio literario entre todos los escolares de Madrid y, a los 12 dio un mitin sobre higiene social y reforma sanitaria.


A los trece, acabó el bachillerato e ingresó a la universidad para estudiar Derecho. Y a los catorce, se afilió al partido socialista. Una vez allí, comenzó a hacerse un nombre dictando conferencias y escribiendo artículos para periódicos y revistas en defensa de la escuela laica, de la libertad sexual de las mujeres y del aborto. Pero también de la pena de muerte, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la eugenesia. Y también comenzó a publicar libros que llegaban a otros países.

Y en 1931, cuando tenía 17 años, publicó un auténtico bestseller en España: El problema sexual tratado por una mujer española, del que se venden, solo en Madrid, 8.000 ejemplares en su primera semana a la venta.

Con la misma edad, acabó derecho y se convirtió en la abogada más joven de España, aunque no podía ejercer por ser menor de edad. Y comenzó Medicina y Filosofía y Letras.


Al año siguiente–en 1933- conoció en Madrid al célebre escritor inglés H.G. Wells. El autor de La Guerra de los Mundos se prendó de su inteligencia y la invitó a viajar a Inglaterra. Hidegart declinó la oferta.


Y ese también fue el año en el que Hildegart se alejó del partido socialista, del que sería expulsada, e ingresó en el Partido Federal.

Limitó su actividad política y se centró en la fundación del capítulo español de la Liga Mundial para Reforma Sexual Española, que presidió Gregorio Marañón y de la que Hildegart fue elegida secretaria.


Toda esa carrera fulgurante acabó el 9 de junio de 1933, entre las 8 y las nueve de la mañana. Ese día, Aurora, encargó temprano a la chica de servicio salir y entregar los perros en una vaquería cercana. Al rato, la propia Aurora salió de su casa encargando a la portera que pidiese a una vecina que entrase en su casa y se hiciese cargo del gato.


Y fueron precisamente la vecina y la chica de servicio las que encontraron, poco más tarde, el cadáver de Hildegart. Estaba en su cama machada en sangre.. Tenía cuatro agujeros de bala en sien, corazón y cara.


Los periódicos cubrieron la noticia desde sus respectivas ideologías políticas. Se decía que la madre era esquizofrénica. Se decía que las dos eran locas: la madre y la hija. Se decía que el parricidio se debía a causas innombrables. Y también se decía que había perversión sexual de por medio, incesto y enamoramiento. o.


En el juicio, que tuvo gran cobertura, desfilaron testigos y expertos. Había unanimidad en creer que Hildegart planeaba independizarse de la madre. Pero unos lo atribuían a presuntos amores de la muchacha con varios posibles pretendientes, mientras que otros lo atribuían a diferencias políticas e incluso económicas.

Pero nadie recordaba haber visto u oído discutir a la pareja inseparable de madre e hija. Tampoco a nadie le había parecido preocupante antes de la tragedia el control constante de la madre sobre la hija, a la que no dejaba sola, a la que nunca autorizó para tener amigos. Y a la que nunca permitió estar a solas con un hombre.


Tampoco había llamado la atención entre conocidos y vecinos que Aurora comprara un revólver, ni que practicase su funcionamiento en la terraza de su casa. Ni que hiciera planes concretos para que otras personas se hicieran cargo de sus mascotas. Ni tampoco que destruyera todas las fotos en las que aparecía Hildegart.


Durante el juicio, Aurora se empeñó en demostrar que estaba cuerda. Y lo logró. Se la condenó a pena de prisión en la cárcel de mujeres por 26 años, 8 meses y 1 día.

En la cárcel concedió una serie de entrevistas a dos periodistas de La Tierra, en las que justificó su acción alegando que la propia Hildegart le había pedido la muerte... que personalidades extranjeras intentaban separarlas….que su hija había heredado genes defectuosos por parte de padre….


Finalmente, en día de Nochebuena de 1935 Aurora fue enviada al manicomio de Ciempozuelos. Se alegó para el traslado la alta conflictividad de la presa. Falleció allí diez años más tarde víctima de un cáncer.


En cuanto a Hildegart, el Día de los Fieles Difuntos, de 1933, el año en que su madre la mató, su tumba se cubrió de flores que dejaron allí personas anónimas, que al llevar flores para sus muertos se acercaron a dejarlas también sobre la lápida de la muchacha a la que nunca se le había permitido tener amigos.

Después, su recuerdo se esfumó de la memoria colectiva. De los 13 libros que publicó, solo uno se ha reimpreso.


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Y otros 9 de diciembre también sucedieron otras efemérides.


  • En 1759, Carlos Borbón, rey de Nápoles, llega a Madrid, donde reinará con el nombre de Carlos III y se le conocerá como El Mejor Alcalde de Madrid.

  • En 1824, en Perú, se libró la batalla de Ayacucho entre las tropas realistas y los patriotas. La derrota realista significó el fin colonial español en Sudamérica.

  • Y en 1869 los primeros semáforos llegaron a Londres. Por las noches se iluminaban utilizando una lámpara de gas roja y otra verde.


Y en 1914, el año en el que nació Hildegart Rodríguez Carballeira, también sucedieron los siguientes eventos.


El nacionalista serbio Gavrilo Princip asesinó en Sarajevo a Franz Ferndinadn, heredero del trono austro-húngaro y a su esposa Sofía. Y así comenzó la I Guerra Mundial.


Charlie Chaplin actuó por primera vez en una película y sufragistas británicas entraron en la National Gallery de Londres y rajaron cinco veces La Venus ante el Espejo de Diego Velázquez.

Este cuadro es una de las muchas obras maestras que desaparecieron de España durante la Guerra de la Independencia. En Inglaterra se la conoce como The Rockeby Venus porque en el siglo XiX se encontraba en Rockeby Hall, una casa de campo en el condado de Yorkshire.

La Venus ante el Espejo fue debidamente restaurada.


Y terminamos el programa de hoy con una cita de la antropóloga Margaret Mead:

“Se debe enseñar a los niños a pensar, pero no qué pensar”.


Esto es Calendario de Historias, una producción de AudirePodcast, esto es María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto.

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Mañana volveremos, será ya otro día.