• María Luz Rodríguez

Ifni, la provincia que nadie recuerda

Updated: Apr 16

Tal día como hoy, 16 de diciembre de 1965, la Asamblea General de Naciones Unidas pidió

encarecidamente al Gobierno de España, como Potencia administradora, que adoptase inmediata­mente todas las medidas necesarias para la liberación de los Territorios de Ifni y del Sáhara español de la dominación colonial.


Hoy dedicamos el programa a Ifni, la provincia de España número 51 hasta hace 51 años y donde el Ejército español libró su última guerra territorial.


Fotógrafo tomando una foto de una de las poblaciones de Ifni.
Fotógrafo tomando una foto de Ifni, la provincia número 51. Foto de Creative Commons.

Hola, soy Ana nieto y esto es Calendario de Historias un podcast con el que Audire les lleva a recordar el pasado, sus personajes y lo que nos queda de ello.



Antes de comenzar a hablar de Ifni es importante ubicarla geográficamente. Esta provincia estaba situada en la costa de lo que hoy es Marruecos, frente a la isla canaria de Lanzarote, a unos 300 km de la misma.


Sus fronteras nunca estuvieron del todo claras, pero se extendían unos 80 km a lo largo de la costa y unos 20 km hacia el interior. La superficie total era, aproximadamente, unos 1.500 km cuadrados. Esto es, 15 veces más pequeña que Huesca.


Para entender el intríngulis de cómo este territorio acabó siendo una provincia española hay que indagar en dos momentos históricos muy lejanos entre sí.


Primero, hay que retroceder al siglo xv, a la conquista del archipiélago de las Canarias y a una serie de eventos en los que hubo luchas, abusos, asentamientos fallidos, sublevaciones y pleitos. En ellos intervinieron, en un momento u otro, la población nativa, vasallos portugueses, la monarquías portuguesa y castellana y diversos aspirantes a conquistadores, destacando entre ellos el sevillano Diego García de Herrera.


Este hidalgo tuvo a bien llamarse a sí mismo Rey o señor de las Islas Canarias haciendo valer los derechos de su mujer sobre esas tierras.

Un rifirrafe con los Reyes Católicos le llevó a cederles Tenerife, Gran Canaria y la Palma, allá por 1477. Herrera podía mantener el señorío, al menos nominal, sobre Gomera, Hierro, Fuerteventura y Lanzarote y otras islas menores e islotes.


Al año siguiente, en 1478, Herrera se embarcó hacia la costa africana que se encontraba frente a Lanzarote. Llegó a África a la desembocadura del río que se conocía con el poético nombre de la Mar Pequeña.


Era una zona ya utilizada por pescadores y marineros españoles que se movían por esa zona.

Pero Herrera dio un paso más: Tomó posesión de esa tierra para Castilla y construyó una torre. Después, regresó a Lanzarote y murió al año siguiente.


Pero la torre, que se conoció por diversos nombres, comenzó a ser utilizada como base para cabalgadas, es decir, expediciones en busca de esclavos. En apenas unos años, fue destruida y reconstruida antes de ser abandonada definitivamente en 1524, cuando los bereberes consiguieron expulsar a los castellanos.


Y esa presencia mínima durante menos de 50 años tendría gran significado cuatrocientos años más tarde.


En 1860, cuando en España reinaba Isabel II y el país sufría un declive continuo de influencia en el ámbito internacional, el gobierno presidido por el general Leopoldo O’Donell se anotó una victoria sonada: el Tratado de Wad-Rass, que puso fin a la llamada Primera Guerra de África.


Este conflicto se había iniciado el año anterior con ataques rifeños a Melilla y a Ceuta y en España había dado lugar a una gran efervescencia nacionalista.


El Tratado de Paz de Wad Ras, firmado entre España y el sultán de Marruecos acordó, entre otras cosas, el aumento del perímetro de Ceuta y de Melilla. El de esta última ciudad, hasta donde alcanzase el disparo de un cañón conocido como El Caminante.


Y aunque no se consiguió la codiciada plaza de Tánger, sí se obtuvo la de Tetuán. Y, además, se cedió a España el Ifni, en base a la torre que Herrera había construido en el siglo xv.


Lo cierto es que nadie sabía dónde exactamente se había construido la torre. Se propusieron diversas opciones y al final se decidió que era la ciudad de Sidi-Ifni. Y así fue, ese territorio, para España.


A España, de ese territorio minúsculo le interesaba su riqueza pesquera pero poco más. Tan poco le interesaba que hasta 1932, durante la Segunda República Española, no se decidió ocupar el Ifni.


Y para aquellas, el territorio era incluso más pequeño que el acordado en el Tratado de Wad Ras a mitad del siglo xix, porque un acuerdo en 1912 entre España y Francia había reducido su extensión.


Finalmente, fue en 1934 cuando el militar Osvaldo Capaz tomó posesión de facto de Sidi-Ifni, la capital del territorio. A continuación, aseguró el control sobre el resto del Ifni, según se especula, sobornando a los caídes indígenas.


Durante la Guerra Civil española, este diminuto territorio se decantó, desde el minuto uno, por el bando sublevado.

Y durante el conflicto librado en la península durante los tres años siguientes participaron 9700 soldados indígenas bajo mandos españoles y organizados en tabores, alcanzaron fama como Los Tiradores de Ifni.


Ya en 1946, el Ifni pasó a formar parte de lo que se denominó Africa Occidental Española, junto con Cabo Juby y las dos provincias que componían el Sahara español: Río de Oro y Seguía el Hamra.


Pero todo cambió en 1957, cuando un año después de la independencia de Marruecos, estalló la guerra del Ifni. A día de hoy, la última que libró el Ejército Español, aunque nunca se declaró formalmente.

Por un lado, el autodenominado Ejército de Liberación Marroquí, compuesto por nacionalistas apoyados por el rey Hassán II. Por el otro, el Ejército español.


Se estima que participaron, por parte española, unos 10.000 militares, incluidos miembros de la legión. Marruecos sufrió unos 800 muertos por 300 los españoles, aunque hubo también 574 desaparecidos.


La consecuencia de la guerra fue que el ejército español se replegó alrededor de la ciudad de Sidi Ifni, y entregó a Marruecos el control de Cabo Juby y, de facto, también el territorio de Ifni del que se había retirado.


De esa época son las imágenes un tanto surrealistas del NO-Do en el que un grupo de artistas, incluida Carmen Sevilla, viajan a Ifni a animar a las tropas e incluso se echan unos bailes con algunos soldados.


Acabada la guerra, Ifni pasó a tener la consideración de provincia española.

Estaba conectada con el resto de España mediante dos vuelos: el Madrid-Sevilla-Ifni y el Canarias-Sahara-Ifni.


En 1965, cuando la ONU pide a España la descolonización de Ifni y Sahara en Ifni vivían unas 50 mil personas, de las que poco más de 9.000 eran de origen europeo.


Cuatro años más tarde, llegó el momento de irse. Se cerró el acuerdo llamado de retrocesión con Marruecos y el 30 de junio de 1969 se repatrió a los españoles –tanto a los vivos como a los muertos– y se arrió bandera.


Hoy, para la mayoría de los españoles, el Ifni vive en esa región remota que es el olvido.


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Y otros 16 de diciembre pasaron otras cosas interesantes.


En 1497, Vasco de Gama se convirtió en el primer europeo en navegar paralelo a las costas orientales de África. En 1631 una erupción del Vesubio enterró bajo lava varias aldeas y mató a 3.000 personas, mientras que en 1707 tuvo lugar la última erupción del monte Fuji, en Japón.


Y en 1965, el año en el que la ONU solicitó a España la descolonización de Ifni y el Sahara ocurrieron, además, los siguientes eventos:

Falleció Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido en dos ocasiones, la primera durante la Segunda Guerra Mundial.


Y también fue el año en el que EE.UU. comenzó el bombardeo sistemático de Vietnam del Norte.

Y también en 1965, los presidentes de Italia y Francia inauguraron el túnel bajo el Mont Blanc que conecta ambos países. Mide 11 km 611 metros y el peaje por cruzarlo para un coche es de 47,50 euros.


Y, finalmente, también fue el año en el que Fidel Castro anunció que Che Guevara renunciaba a todos sus cargos y abandonaba Cuba.


Y terminamos el programa de hoy con una cita de Jane Austen en el 245 aniversario de su nacimiento:


"Un reloj es siempre demasiado rápido o demasiado lento".


Esto es Calendario de Historias, un programa de Audire Podcasts, esto es María Luz Rodríguez y quien les habla, Ana Nieto.

Mañana será otro día.